Medusa



Aquella mujer es la caricatura de su propia sonrisa, la última caravana al final del baile, la bruja sin veneno para terminar el cuento.  La que camina despacio entre la neblina, que caprichosa envuelve sus pasos hacía la nada. Extranjera de su propia mirada, sostiene la nostalgia entre las manos burlando a la esperanza, alimento de su ingenuidad.

La de malas compañías en rincones oscuros, esclava bendita de sus palabras, niña bonita, poseedora de todas las mentiras imaginadas.  Oculta bajo sus rizos el deseo hecho disfraz de la absurda perfección, revolviendo en su interior la soledad absoluta de un adiós.  Encantadora de valientes  jugando a contratiempo sobre su espalda, perdición de caricias delirando ante la nada.

Aquella a la  que evitas mirar por falso pudor, la que anda firme contra el viento. La que ha sido princesa encantada de tus sueños, mujer anhelada ante las promesas rotas, dueña absoluta de todo en tu alma. La exiliada del mundo que conocemos, oculta en la última isla del recuerdo. La que has convertido en Medusa por traicionar tus propios sueños.  La que tú, deleznable usurpador de Perseo, con espada y escudo decapitarás.




4 comentarios:

  1. Mirar a los ojos tiene sus riesgos....incluido el de petrificarse el corazón.


    Bss

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  2. Las tentaciones tienen un precio alto....Pero quién dijo que los puentes no son para cruzarlos???

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  3. No debemos traicionar los sueños. Me encantan tus escritos. Saludos

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  4. Dueña absoluta de todo en tu alma.
    Como me gusta esa frase!

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