Nada personal


Nada es personal, ni el roce ambiguo, sin significado real, ni los gestos fugaces, o las locuras que nunca llegaré a hacer. Me falto escucharte en el silencio, a solas, no encontré la forma, quizás nunca existió, y la llave se me fue por el desagüe de tu mirada escondida en otro rumbo.

Enorme es el mundo y tan pequeño el espacio en el que los caminos cambian la ruta, pasos callados, voces lejanas y tú, entre una multitud ajena a la mía. Me falto el sonido de un par de canciones más, me sobraron las tentaciones, y el deseo prendido a otros amores que me rondan y vuelan sobre la ausencia del tuyo que nunca nació. Nada es personal, ni esta despedida que nunca he de pronunciar.


©Mayte G.

6 comentarios:

  1. Los mundos paralelos tuvieron su oportunidad de cruzarse... después, quizás sí, nada es personal.



    Bss

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  2. Las despedidas que no se pronuncian no llegan a ser despedidas, en todo caso, y más bien, abandonos, aunque es cierto que hay abandonos que nos dan la oportunidad de buscar nuevos caminos y nuevos mundos.

    Besos

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  3. ¿Sabes que me gustó mucho? Tiene la medidad perfecta y la expresión adecuada.
    Lo encuentro brillante.
    Un abrazo, querida Mayte

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  4. El tiempo juega en contra y lo que no se dice al instante se pierde en el silencio. :) Hermoso

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  5. Por fin te reencontré .... es magnifico volver a leerte y saludar.

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  6. Lo siento como un pensamiento de venganza, un deseo inefable que subyuga las decisiones de promesas infranqueables.

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