La bestia



Gira contra el viento, este reloj en la noche agotada bajo las sábanas.  Tu forma se desdibuja en la oscuridad, plena y salvaje, de este tiempo que hemos desgastado contra la piel desnuda de pudores antiguos, de sabores reposados.  No hay límites posibles entre dos que han invadido cada resquicio de humanidad posible, atentado sin prejuicios contra las leyes de gravedad emocional.

Pero qué hacer, si tus defectos son el manantial de mis deseos, condena única que acepto sin protestas. Mi inocencia vuelve a renacer entre la ternura de tu mirada, sin embargo, estoy sola, sola de mi, no de ti, y en la negra gruta dónde la bestia duerme, respiro palabras que se ahogan sin remedio entre tus besos.  Necesito desapegarme de ti, para que el instinto perdure antes de volver al roce imperfecto de tus manos.

He de escribir solo para mi, de cada aroma que se ha despertado insanamente en la memoria, que se hace dueño inasequible de cada instante. Me vaciaré como un pozo sin fondo, entera, con cada parte de esta locura que me compone, lucha eterna entre el cuerpo y la levedad que se escucha solo en el silencio.  Para que después, en la serenidad de un momento, logres escucharme completa, y las preguntas desaparezcan como alquimia antigua, exponiendo a la bestia, que junto a ti duerme.  




©Mayte G.
Fragmento III: "La Bestia".
Imagen: Silvia Ji

3 comentarios:

  1. Alejarse del centro para luego volver con la justa perspectiva.

    Abrazos

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  2. Bestias que desgarran sentidos, para ser uno.

    Te beso.

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  3. Única forma carnal de declaración amorosa,
    eso puedo leer en tus letras en este sentimiento tuyo que has desbocado.
    Sigo tus letras, gracias por pasar por mis Diarios.

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