Adiós



Acariciaba su mano con la delicadeza de una geisha, suavemente sus labios rozaban todos los sentidos. Cayó rendido, con el último aliento, sobre su cuerpo. No le importaba, nunca lo hizo en realidad, jugaba al gato y al ratón con ventaja sobre cualquier sentimiento. Su mirada era puñalada certera a todas las emociones que morian en su palabra. Él no lo sabía y sucumbía cada noche ante su voz. Ella se fue, sin decir adiós.


©Mayte G.
Imagen tomada de
la red.

6 comentarios:

  1. Sucumbir a la pasión...bellas palabras

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  2. La manera más cruel de despedirse...

    Besos

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  3. Se fue de la misma manera que llegó seguramente, sin medias tintas. Un beso

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  4. Despiadada despedida. Un abrazo

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  5. Hay despedidas que son mejores así... de un tirón.

    Bss

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