El Rincón de París {VIII}



Durante los primeros meses del año, solía pasar las tardes en aquella pequeña cabaña alejada de todo el mundo, se embarcaba en la sensación de desaparecer sin apenas dar señales a nadie de su inexistencia, como una extraña ley,  sin orden de atracción sobre lo inevitable de sus sentimientos. Recorrer el camino con el frío rozando su piel, sentir como sus pies se hundían bajo la nieve, cómplice de su paso lento y seguro, aromas a leña que saltaban de las cabañas que de a poco se quedaban como pequeñas manchas oscuras en la mirada,  y esa inmensidad abrumante antes de llegar a su destino.. la belleza de la soledad golpeando  bajo el calor de su abrigo.

 Alguien la mira siempre a lo lejos, nunca alcanza a reconocerle, ha dejado de importarle, el río congelado es el único testigo de su propia ausencia, su compañía los altos pinos  bañados con hojuelas de cristal, como destellos deslumbrantes de viejas memorias, su paso  se vuelve aún más suave, como los gatos cuando necesitan dejar rastro de su pasado sobre los tejados. 

El viento se ha vuelto denso, casi como una loza que cae sin remedio bajo el cielo, helada brisa, copos de nieve cayendo,  cierra por segundos sus ojos,  toda una vida corre en el sutil parpadeo de sus pestañas blancas...el roce de sus miradas, dulces, tibias, sus manos jugando a contruir castillos de nieve llenos de sueños, el paso del tiempo detenido  junto a ellos,  mientras sus manos dibujaban figuras  tumbados frente a la chimenea,  el aroma a café recién hecho,   las tostadas quemadas, los besos profundos y las sonrisas desparramadas entre abrazos , la fiereza de su barba cortando entre caricias el deseo,  la complicidad del invierno menguando en las noches de febrero, el latido constante del corazón al sentir su respiración, la terrible sensación de vacío al abrir los ojos, con la certeza que solo  regala la soledad.



©Mayte G.
Categoría:Cuenta-Historias.

20 comentarios:

  1. Llegar a esa certeza será como sentir que la nieve es eterna...

    Por un momento me sentí paseando al lado de ella.

    Besos

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  2. Cuando la soledad se hiela, en el fuego del hogar arden, fríos, los recuerdos.


    bss

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  3. Bella y elaborada descripción, me encanta ese paralelismo entre el paisaje exterior y el interior, como si la protagonista y el frío fuesen un mismo ente.

    Besos

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  4. Esa certeza no sólo regala soledad...
    también nos regala tus palabras hilvanadas en melancolía
    de uso raso... muy cercano a donde nacen los presagios.

    Un placer leerte.

    Besiños

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  5. Amargos crepitares que rodean la piel como una bufanda y que no llegan a abrigar en esa soledad invernal.

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  6. A veces la soledad es una gran compañía.

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  7. Has logrado que el lector se sienta parte del relato. Me gustó mucho.
    Saludos

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  8. He paseado con ella, he cerrado los ojos, he sentido el frío y la soledad.

    Te beso.

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  9. Anónimo13/2/13 2:09

    Siempre logras transmitir belleza, aún la soledad más cruda.

    Pedro.

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  10. Perderse en París o perderse en tus letras. Lo mismo es. La intención es abandonarse para luego, encontrarse...

    Me ha encantado este rincón del mundo.

    Así pues, por aquí me quedo...

    Espero que tú también converses conmigo entre mucho té y sonrisas.

    Un abrazo.

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  11. Mayte, que bueno es parís, no quiero que termine!!

    Besitos.
    Marizu.

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  12. Los recuerdos, París, y tus palabras tatuadas!!

    Besos.

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  13. ¡Hola Mayte!
    Unas letras que dejan ser y sentir, las sensaciones mas diversas en los recuerdos de ese tiempo atras...

    Saludos d J.M. Ojeda.
    Buena semana.

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  14. Las palabras solo intentan acercarse a la vivencia. Las tuyas lo logran!!

    Abrazo.

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  15. Que semblanza tan romántica, dulce y placentera que transmitís con tan bella narración.
    Besos!!!

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  16. Anónimo26/2/13 4:42

    Cuanta serenidad aún en la ausencia.

    Besos, Reina!
    Arturo.

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  17. No conozco París, pero leyéndote lo voy sintiendo.Un beso

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  18. La soledad que parece donarnos el invierno también nos ayuda a buscar en nosotros mismos.
    Y saltan los recuerdos de los besos, de las caricias, de los amores que fueroin y ya no.
    Besitos, Mayte, besitos

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  19. Con que maestría narra y nos transmites estas secuencias, vivencias...momentos!
    Un placer leerte Mayte. Que tengas buena semana.
    Un abrazo.
    Ramón

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  20. Ah loquita mía!!!!, me querias despistar ehhhh!!! :)
    Nada más entrar aqui me he sentido como en casa..no hace falta leer demasiado para saber que eres tú, mi linda amiga, la que escribe..y que bien lo haces.
    Tal vez ahora esté en un momento de mi vida en el que todo lo que leo se clava muy hondo en mi corazón, me afecta de modo melancólico..pero sin duda adoro leerte:)
    volveré, porque no solo se alimenta el hombre de comida, verdad??? ;)
    te quiere tu Juana

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