La bestia



Late el corazón, como un timbal dentro del pecho, como si quisiera contar en cada latido, la historia que reivindique la mirada ajena que te he regalado cada día. Desde las profundidades de mi vida, marea que azota y borra las huellas que tus palabras van dejando sobre la arena del recuerdo, vuelve a mi la idea de destrozar los temores.

No tengo miedo. El corazón late desbocado. El sentimiento hace que se acelere de una forma incontrolable, sin garantías, con el piso abriéndose tras de ti, a cada paso. Tú eres la forma de ser en los límites de la imposibilidad.

No hay nada más que hacer, enterneces hasta el defecto más absurdo que alguien pueda poseer, mientras yo voy conociendo los tuyos, sin apenas corazas. Calla. Aguarda.

La bestia despierta, la escucho, no sabe que escribo para ti.




©Mayte G.
Fragmento VII: "La Bestia".
Imagen: Silvia Ji


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