La Bestia


He nacido fuera de la línea de tu tiempo, justo en el momento en que la locura desataba la más cruel de sus verdades.  Me devora el ansia en la inercia de tus actos, en el deseo tácito de un beso inexistente, labios rotos, derramados sobre el amor.

Inútil locura, que se regodea en si misma y el vicio interminable que se consume como ouroboros. Una y otra vez, me despojo del alma que anhelas en otros cuerpos.  No tengo nada más, soy libre de cualquier peso, la eternidad es apenas el susurro de un mortal que ha caído, simple objeto, amado y repudiado en la medida de mis deseos.

Todo cobra sentido, escribo para saberme viva en un mundo en el que soy un grano de arena, palabras que atizan los sentidos, que  corren como caballos de Troya bajo la piel, saltando sin remedio a un eterno vacío.  Y aún así, en la distancia más cercana, si la mordaza se libera...  ¿Qué gritaría tu lengua qué sangra? Qué diría ese silencio que me aleja de la mentira?  Si en esta noche que clama silencios, nos desnuda una mirada.


La bestia sigue durmiendo.



©Mayte G.
Fragmento IV: "La Bestia".
Imagen: Silvia Ji


Copyright ©Mayte G. Todos los Derechos Reservados.