Tu ciudad



Las calles arden al anochecer, el cielo inflamado de tonos rojizos se clavan al centro del corazón.  La avenida se abre palpitante, me reclama, me nombra en silencio, se funde  en la oscuridad que amenaza con llegar.  Alertadas, las farolas inundan de luz las calles, como rosarios que cuelgan esperanzas, iluminando apenas las líneas amarillas y profundas del asfalto latiendo bajo los tacones.

El cruce de las personas, sombras hechas contraluz dibujándose apenas en la distancia, pasos congelados en aquella imagen que inocente rozaba todos mis deseos, la mirada acariciando cada posibilidad, preguntándome si acaso alguno de esos cuerpos distraídos, indiferentes, andando junto a mi, era el tuyo.  Quizás, aquél hombre sentado  en la otra acera, mirando la lluvia caer era tu nuevo disfraz.

La torre principal se alza ante mis pensamientos, anuncia la media noche el viejo reloj de la plaza.  A lo lejos,  la figura apenas melancólica de un jardín olvidado golpea la memoria, mientras una joven pareja de amantes se besa a escondidas en la oscuridad.  El aroma a tabaco húmedo se impone a tu recuerdo,   las volutas de humo  flotan como nosotros, entre el smog y la ausencia, de tu ciudad.


©Mayte G



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