Sentir


Te siento –dijo Él- Cuando la calma me atrapa entre el viento frío que recibe tu primavera, entre las  gotas de recuerdos mojando la hierba que no quiso ser mala, solo dueña de tus raíces. En aquellos momentos que han de venir, en los que el inesperado roce de tu mirada, atrape mis sentidos y me lleve despacio hacía el perfume de tu piel. En el sabor a fruta madura que despiden tus labios, en cada una de las huellas que tus yemas tatúan en silencio, bajo la madrugada que no termina. En lo que no quiero: en los amores desechables, en no decir lo que sientes, en las prisas de la gente, en la falsa pasión. En esos días libres, con un toque ocioso, dejando escapar al tiempo, porque todo lo necesario esta atrapado en tus brazos.  En las calles bulliciosas, vacías, sin sonido real, mientras en la lejanía miras como pasan serpentinas de colores, estrellas fugaces. En la oscuridad que a apenas dibujo en virutas de humo. En los momentos dónde sorpresa era tu nombre y  bajo mi deseo tu vientre palpita lleno de vida, en nuestros cuerpos llenos de presentes con el alma bordada de futuro. En tu sonrisa.

Te siento –dijo Ella- Despacio en soledad, camino sin mirar atrás, tengo un punto fijo a dónde llegar y pienso en ti. En tu mirada alimentándose en mi cuerpo, en la ternura con la que cobijas mis arranques. En tus sábanas cómplices de noches sin fin entre tus manos, en la lengua milenaria que solo mi alma reconoce en ti, en aquello que nunca digo sin sentir, de lo que guardo para mí, de cada mundo que pasa, de las cartas marcadas que son solo para ti. En el vértigo absoluto de tus ojos oscuros, en mi boca pequeña, donde solo hay hueco posible para tus labios. En la farola bajo la que juegas cuando la madrugada te seduce en mi ausencia. En las caricias que inventas para mi, en los susurros que invento para ti, en los juegos de niños que son solo hechos para los dos, en los paseos por tus caderas, suaves, llenas de lunares grabados en mi memoria. En mis yemas estampadas de dulzura contra tu nariz, en las letras escritas en esa vieja historia sin final, en lo bueno y en lo malo, en  las cosas sencillas imposibles de rechazar, en el beso que guardo para hacerte vibrar, en nuestras almas llenas de presente con los cuerpos bordados de futuro. En tu sonrisa.


©Mayte G.
Fotografía: Sara Lobla.


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